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jueves, 14 de enero de 2010

Educación Socioemocional como prioridad nacional



En EE.UU., gracias al CASEL, pero esta vez, también gracias a la implicación de algunos políticos, acaban de presentar una propuesta de ley para que desde el gobierno del país se promueva la educación socioemocional en las escuelas, convirtiéndose, así, en una prioridad nacional.

Esta propuesta de ley (HR 4223) incluye los tres objetivos siguientes:

1. Establecer un Centro Nacional de Ayuda Técnica y de Formación para ofrecer apoyo a los diferentes estados, distritos escolares y organizaciones comunitarias en sus iniciativas y proyectos de educación socioemocional.

2. Crear Becas para apoyar el desarrollo e implantación de Programas de Educación Socioemocional basados en evidencia empírica.

3. Llevar a cabo una Evaluación Nacional de Programas escolares de Educación Socioemocional, de modo que aquellos que reciban las citadas becas sean evaluados de forma independiente con objeto de identificar sus presuntos efectos sobre el rendimiento, el logro, y el comportamiento de los estudiantes.

De nuevo parece en EE. UU. van por delante del resto del mundo en estas cuestiones. ¿Sabremos tomar el ejemplo en otros países como España?

Afortunadamente, también en otros países hay preocupación por promover la educación emocional o socioemocional (por ejemplo, España, Inglaterra), pero hasta que no se logren políticas educativas y apoyo financiero de los gobiernos y demás administraciones para su implementación en las escuelas públicas , difícilmente calará en la cultura de los docentes y, sobre todo, de los ciudadanos, con lo que, difícilmente, se producirá un cambio educativo apreciable. Desde iniciativas privadas están surgiendo diversos programas interesantes en los últimos años (e.g., Proyecto Mochil). No obstante, recordemos que no sólo se trata de poner en práctica la educación emocional, sino que, además, se ha de evaluar, pues aún no está del todo claro hasta qué punto consigue los efectos que pretende y en qué medida son perdurables una vez transcurrido cierto tiempo tras la intervención. Sólo la investigación puede aclarar esto. Pero nuevamente, para que ésta tenga lugar hace falta apoyo. JCPG

miércoles, 25 de marzo de 2009

Resultados de la implicación de los padres en la vida escolar de sus hijos



Según un reciente estudio, aún en prensa (i.e., Tan & Goldberg, Journal of Applied Developmental Psychology), realizado por investigadores del Departamento de Psicología y Comportamiento Social de la Universidad de California, la implicación de los padres en la vida escolar de sus hijos parece asociarse positiva y significativamente con un mayor grado de disfrute de la escuela por parte de estos últimos, pero, sin embargo, no se asocia con su rendimiento académico, ni con la ansiedad que sienten en la escuela. Es decir, parece que la implicación de los padres en actividades de sus hijos relacionadas con la escuela (e.g., participación en las asociaciones de madres/padres de alumnos, mantener contacto con el profesor, colaborar en el aula, ayudar a sus hijos en la realización de "los deberes", apuntar y llevar a los hijos a actividades extraescolares, o pasar tiempo con sus hijos leyendo juntos, hablando de sus problemas, o contándoles historias, etc.) no ayuda a que aumente la nota media de los chavales, ni a que se reduzca la ansiedad que sienten en la escuela, aunque sí parece servir para que disfruten más en el cole. Algo es algo (téngase en cuenta que hay voces críticas con el presupuesto de que los padres realmente puedan infundir cambios en sus hijos; véase "El mito de la educación" de Judith Harris). También, en cuanto a los resultados escolares evaluados, en este estudio se observó que la ansiedad correlacionó negativamente con el disfrute en la escuela (-.41) y también negativamente con la nota media (-.24).

Estos resultados contradicen lo que se presupone desde la investigación sobre las relaciones familia-escuela, según la cual una de las claves del éxito escolar de los alumnos es la implicación de sus padres en su educación, y, en especial, en su comunicación con el centro escolar y en su apoyo al estudio de sus hijos. Sin embargo, a su vez, este estudio es coherente con lo que desde la investigación sobre ansiedad se sabe, y es que ésta puede afectar negativamente al rendimiento académico si es demasiado alta.

Con todo, estos resultados sugieren que la influencia de los padres en el rendimiento de sus hijos es nula, en general, e incluso en el caso de la implicación directa de los "papás" (esto es: participación en la escuela, en asociaciones de padres, ...) parece contraproducente (correlación negativa de -.22). Vamos, que en ocasiones la implicación de los padres puede ser "intrusiva" y con ello perjudicar la marcha escolar de sus hijos. De hecho, la implicación de los papás parece realmente perjudicial cuando se trata de hijos que van bien en la escuela (que no necesitan ayuda escolar), y sólo parece ser beneficiosa en el caso de niños/as que sí presentan necesidades de ayuda.

¿Qué hacen los padres y las madres cuando tratan de ayudar a sus hijos en sus tareas escolares?¿Realmente les ayudan o les generan más ansiedad?¿Cómo pueden ayudar a sus hijos a controlar su ansiedad para que ésta no les perjudique en sus estudios ni en su vida, en general?
Pero, sobre todo, este estudio deja abierta una cuestión trascendente, ¿hasta qué punto pueden los padres favorecer la adaptación a la escuela y el rendimiento académico de sus hijos? Y si pueden hacerlo, ¿cómo?